...Desde que la sangre me fluye recuerdo el momento de los géneros manchados,
De pequeñas cosas sin sentido y de a poco cobraron sentido.
Como un rompecabezas que por tiempos se armaba automáticamente,
Las dudas ya no eran livianas, las respuestas no eran gratas:
I
Se que no quería ir a la casa, no quería ni pensar en ella,
No era mi tía, no era mi tío... eran los dibujos en mi memoria.
II
Dos pequeñas niñas que jugaban a la ronda terminaron a la intemperie,
El niño que no estaba invitado se quedó al medio de las niñas procurando resaltar,
Sobresaliente las niñas se preguntaban cómo es que llegó ahí, cómo es que estaba haciendo eso
Nadie entendía, ni yo, que observaba todo de como su complicidad quedaba entre cuatro paredes.
III
Se asomaba el inspector a mi, era una obligación para salir adelante,
No se tomaba en cuenta mi agua que recorría todo mi ser para evitar un solo lugar.
El que ahora, tan solo ahora tenia que utilizar para mi confort.
Todo estaba húmedo y sin sentido, el género continuaba manchado.
Ahora es comprensible esos segmentos de tiempo que no controlaba al regresar a ellos.
Esos momentos que fui torpe con los hombres, los amaba y los odiaba a la vez.
Ingenuos, ingenua...
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