¿Hasta donde llega tu hombría?
Tu saldo en palabras, tus manos de artesano.
Era tu escultura, era tu telar, lentamente caía.
Se creía en un mundo mejor, se cría en la felicidad...
Tus manos sobre mis hombros, tu cara sobre mi piel,
No se inauguraba nada, mas que mi fe que era destruida
Por una voz que corrompía mi ser a empujones.
Bestialidad controlada por besos,
Versos brotan, versos se derrochan.
Era la paz que sentía, me controló hasta morir,
Me tomo y me deslizó a la perdición,
Me dejó empedernida de dolor,
Me abandonó sin un adiós.