Esa era la desgracia de la continuidad de mis palabras, de mis demencias, de mis olvidos.
Nunca fui visitada, nunca fui a visitar, eras la escusa, la perfecta escusa que me ahogaba en felicidad.
Tus palabras como el tiempo me acuchillaron en segmentos, segmentos que a cada paso tu retrocedías, yo avanzaba, me iba sin ti, no me doy cuenta, hasta que amas...