Con la presión en el pecho no podía continuar, con el impulso de mis labios continuaba en ese momento mágico al parecer, todo era preciso e indicaba a cada segundo ese momento, no lo creía, aun no lo creo.
Húmeda sensación del cerebro, que algo en el le agradaba mucho, la mente no dejaba su mirada, no dejaba su cabello, no dejaba sus labios de lado, permanecían ahí, solo ahí...

No hay comentarios:
Publicar un comentario